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Como
es conocido, la incidencia medioambiental de una central nuclear
es de dos tipos:
•
Incidencia radiológica,
ya mencionada anteriormente y cuyo posible impacto ya fue
tenido en cuenta de una manera exhaustiva desde la fase de
proyecto de la central y sobre la que se lleva a cabo un profundo
seguimiento y control, tal como se ha puesto de manifiesto.
•
Incidencia no radiológica,
que no es grande en este tipo de industrias y sobre la que
se ha incrementado su seguimiento, en especial desde el comienzo
de los años noventa cuando se inició un programa
de control sistemático sobre los residuos tóxicos
y peligrosos y sobre el reciclaje y aprovechamiento de diverso
material usado y de desecho (papel, cartón, aceites,
PVC, etc.).
Cuando se abordó el Proyecto
de Empresa, a mitad de los años
90, Nuclenor quiso ir más allá de los planteamientos
tradicionales en materia ambiental y se propuso la realización
de un Programa de Gestión Medioambiental. Este programa
consiste en poner en funcionamiento un Sistema
de Gestión Ambiental (SIGEMA)
según los requisitos de la norma ISO-14001 en la central
de Santa María de Garoña.
Nuclenor dispone desde 1999 de la
correspondiente certificación medioambiental que es
renovada trianualmente tras la pertinente auditoría
de AENOR. Desde su puesta en funcionamiento de manera coordinada,
en 1997, la central recicla cada año papel, cartón,
material informático, vidrio, PVC, chatarras y aceite.
Los resultados conseguidos hasta la
fecha nos permiten afirmar que el impacto de la instalación
de Santa María de Garoña en lo referente a incidencia
radiológica y no radiológica de la instalación
es irrelevante.
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